Frecuentemente cuando nos sentimos tristes, con miedo, con vergüenza o con cualquier otro sentimiento incómodo o que no nos gusta, nuestra primera reacción es intentar ocultarlo y negarlo. 

¿Por qué? Porque no nos gusta sentirnos de esta manera. Sin embargo, negar nuestras emociones y no prestarles atención puede hacer que nos sintamos peor o que recurramos a formas de “sentirnos mejor inmediatamente”, como consumir azúcar, alcohol, fumar, etc.  

¿Qué significa aceptar nuestras emociones?

Aceptar nuestras emociones significa ser consciente de ellas y reconocerlas por lo que realmente son: simplemente emociones que no durarán para siempre 

Aceptar nuestras emociones es reconocerlas sin juzgarlas, sin intentar controlarlas, cambiarlas o negarlas.
No son las emociones las que nos hacen daño. Sino todo lo que hacemos para que desaparezcan.

Las emociones tienen un propósito. Aparecen para darnos información sobre nosotros, sobre cómo nos sentimos ante las diversas situaciones que se nos presentan. Las emociones nos enseñan que nos hace sentir bien y que no tanto, nos enseñan a qué le tememos y  nos ayudan a descubrir qué podemos hacer para superar estos temores. 

¿Por qué no debemos ignorar nuestras emociones?

  • Querer siempre ignorar ciertas emociones hace que estemos demasiado conscientes de ellas y que permanezcamos atentos y preocupados porque aparezcan. Estar pendientes de las emociones que intentamos evitar hace que las vivamos continuamente. Esto, además, genera ansiedad y estrés y no nos permite vivir en el presente porque nos tiene continuamente pensando en qué pasará en el futuro.  
  • Los momentos difíciles son inevitables, siempre van a ocurrir. Vivir tratando de evitar las experiencias difíciles que nos lleven a sentir de maneras que no deseamos no nos permitirá vivir plenamente. Recordemos que el camino al éxito siempre tiene piedras en el camino, dificultades que hay que pasar para poder cumplir nuestras metas y sueños.
  • Evadir nuestras emociones implica que no seamos sinceros con nosotros mismos, con cómo nos sentimos. 

Ocultar nuestras emociones es negarnos a darnos cuenta qué nos hace bien y qué no tanto, es negarnos a descubrir más sobre nosotros, a conocernos y a poder descubrir la raíz de por qué ciertas cosas nos hacen sentir de la forma que nos hacen sentir. 

Finalmente, es negarnos a crecer, porque sólo conociéndonos y superando las adversidades que, inevitablemente, se presentan es que verdaderamente logramos crecer y convertirnos cada día en nuestra mejor versión

Observemos nuestras emociones y aceptémoslas, sin juzgar, sin luchar contra ellas. Reconozcamos como nos sentimos y reflexionemos en por qué nos sentimos de esta manera. Trabajemos en nosotros mismos, sólo así lograremos vivir plenamente. 

¡Acepta como te sientes!